Equipados para servir a Dios

  Equipados para servir a Dios

Éxodo 35:30 – 36:1. ‘llamamiento de Bezaleel y de Aholiab’

"30 Moisés les dijo a los israelitas: «Tomen en cuenta que el Señor ha escogido expresamente a Bezalel, hijo de Uri y nieto de Jur, de la tribu de Judá, 31 y lo ha llenado del Espíritu de Dios, de sabiduría, inteligencia y capacidad creativa 32 para hacer trabajos artísticos en oro, plata y bronce, 33 para cortar y engastar piedras preciosas, para hacer tallados en madera y realizar toda clase de diseños artísticos y artesanías. 34 Dios les ha dado a él y a Aholiab hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, la habilidad de enseñar a otros. 35 Los ha llenado de gran sabiduría para realizar toda clase de artesanías, diseños y recamados en lana púrpura, carmesí y escarlata, y lino. Son expertos tejedores y hábiles artesanos en toda clase de labores y diseños. »Así, pues, Bezalel y Aholiab llevarán a cabo los trabajos para el servicio del santuario, tal y como el Señor lo ha ordenado, junto con todos los que tengan ese mismo espíritu artístico, y a quienes el Señor haya dado pericia y habilidad para realizar toda la obra del servicio del santuario». (Éx. 35:30-36:1, NVI)

El propósito más sublime que tienen nuestros dones es servir y glorificar a aquel que nos llamó. Estos 2 hermanos del pasaje comprendieron muy bien para qué habían recibido tanto talento y se pusieron manos a la obra para fabricar todos los utensilios del culto a Jehová. Así mismo cada creyente ha sido dotado por Cristo y cuando regrese le rendiremos cuentas de qué manera hemos utilizado los dones que nos ha dado.

Todos tenemos un oficio, una habilidad que podemos poner al servicio del Señor, si Dios en su misericordia nos ha permitido conocerle, pongamos a su servicio eso que nos dio, eso que nos permitió alcanzar. Si bien nuestros dones son una bendición para nosotros mismos y nuestra familia, tienen un potencial mayor cuando los direccionamos hacia los demás.

Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Somos una familia, un cuerpo donde cada uno puede aportar y en unión, ser bendición para nosotros mismos, nuestra familia, nuestra comunidad, nuestra iglesia. No escondamos nuestra luz, nuestros dones, sino que los pongamos en sus manos y dejemos que esa luz alumbre.

Así, pues, Bezaleel y Aholiab y todo hombre sabio de corazón a quien Jehova dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehova. Sirvamos a Dios con alegría y con todo lo que sabemos hacer.

Por Mariela




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